La fina niebla de agua a alta presión permite controlar, suprimir y extinguir incendios gracias a sus tres efectos: enfriamiento, asfixia y aislamiento térmico. Es la tecnología más eficaz para reemplazar los sistemas tradicionales de extinción de incendios mediante chorro de agua, niebla de agua a presión media y baja, gas, aerosol, polvo seco, espuma y otros métodos.